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INSTITUTO
DE FINANZAS PERSONALES
LA
TEORIA DE LA ESCALERA Estimado
Doqtor Ahorro, Quisiera
agradecerle el envío del “Constructor de Presupuestos” nos ha sido muy útil.
Mi esposa y yo quedamos verdaderamente sorprendidos de ciertos rubros de
gasto en los que estábamos erogando mucho más de lo que nos imaginábamos. Como
mencionó en el material que nos envió no nos pusimos a discutir ni los
costos de mis aficiones ni lo que se gasta mi mujer en el salón de belleza y
hemos podido negociar muy bien cuales son nuestras verdaderas prioridades. Los
gastos en doctores y medicinas, tintorería, transporte y sobre todo lo que nos
estamos gastando en comidas de restaurante,
sobre todo en comida japonesa que nos encanta, fue lo que nos sorprendió.
Obviamente sería muy difícil eliminar estos rubros totalmente.
¿Qué es lo que nos aconseja? Atentamente, Eduardo
Séller Estimado
Eduardo, Como
todas las personas que llevan a cabo el ejercicio de Construcción de un
Presupuesto tu primera reacción es predecible...”no es posible que esté
gastando tanto en ...........”. Lo
he visto en muchísimos casos. Siento
yo que el beneficio más notable de llevar a cabo el ejercicio de elaborar por
primera vez un presupuesto personal es el sacar a la luz de una vez por todas,
ciertos vicios y prácticas nocivas que todos tenemos en lo que se refiere a
nuestro patrón de gasto. Por
alguna razón que mejor podrían explicar las personas que se dedican a la
sicología, el sobre-gastar o el
consumo irracional muchas veces tiene su raíz en el inconsciente, y nos da un
confort que nos permite sentirnos artificialmente felices por corto tiempo.
Puede ser una adicción similar al alcohol o las drogas.
Una vez establecido este patrón no es muy notorio a las personas que nos
rodean, es difícil parar y las consecuencias de los excesos muchas veces son más
dolorosas que una “cruda”. Esto
afortunadamente sucede las menos de las veces. Lo
más común es que en estos tiempos agitados donde estamos sujetos a presión
publicitaria para consumir y contamos con medios extraordinarios para facilitar
nuestros pagos, no nos detenemos a sumar nuestras erogaciones.
Unos meses comemos demasiadas veces en restaurantes, otros tenemos gastos
inesperados como la reparación de un puente dental. Al
elaborar en forma acuciosa el ”Constructor de Presupuestos” se crea una
lista precisa de nuestros gastos. Con esta en mano podemos decidir libremente
cuales que son verdaderamente prioritarios y cuales podemos eliminar o reducir
así creando un flujo de dinero para pagar deudas o para dedicarlo al ahorro. ¿Que
hacer cuando encontramos un rubro de gasto que es importante para nosotros
cuando tenemos la terrible certeza de que estamos dedicando demasiado dinero en
él? Al igual que ustedes, en mi
caso, fue la deliciosa comida japonesa. En
estos casos lo que se debe hacer es acudir a la “teoría de la escalera”. Imaginamos
que estamos en la parte superior de la ilustración.
El primer descenso es cuantitativo.
En lugar de ir a comer 10 veces al mes comida japonesa podemos bajarlo a
6 o menos. El
segundo escalón es de naturaleza cualitativa.
Hay diferenciales de precio y (calidades) enormes en diferentes
restaurantes. Como ejemplo en un
restaurante como el Suntory, un sashimi (pescado crudo) puede llegar a costar
$145.00... en el Daikoku el costo baja a la mitad. Seguimos
bajando escalones... hay restaurantes japoneses pequeños y barras de sushi
locales cuyos precios son más que razonables.
Hay una franquicia bien conocida que lleva esta comida a tu casa también
con precios asequibles. Hay
cadenas de “fast food” tipo japonés que ofrecen el equivalente a lo que
supongo son los “tacos” que vende Taco Bell en los Estados Unidos y que
proveen al fanático de la comida nipona con una imitación pasable,
sobre todo si tiene un presupuesto reducido y mucha hambre...seguimos
bajando escalones. Los
últimos escalones se descienden en base a la creatividad.
En nuestro caso aprendimos a elaborar sushi en la casa.
Compramos las hojas de alga seca, los
condimentos, la tablita para enrollar el sushi y un cuchillo muy filoso. El
plato con 200 gramos de salmón o atún finamente rebanado (bastante más de lo
que se nos sirve en cualquier establecimiento) sale costando entre $13.00 y
$17.00. Los rollitos y conos
cuestan una fracción de lo que cobran inclusive en los restaurantes mas económicos
y nos ha permitido hacer algunas creaciones muy sabrosas al gusto mexicano que
estoy seguro infartarían a los chefs japoneses fundamentalistas.
El resultado es que puedo comer comida japonesa muchas veces al mes sin
afectar negativamente mis finanzas. La
solución no implica sacrificar sino racionalizar el gasto hasta
acomodarlo para que alcance nuestro ingreso para pagar nuestras prioridades y
que sobre una porción para pago de adeudos y ahorro. A
los lectores como siempre les ofrezco su copia gratuita del “Constructor de
Presupuestos”. Solo tienen que
pedirla. Buen
provecho... El
Doqtor Ahorro doqtorahorro@eleconomista.com.mx 16/04/07
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