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La
Maldición Financiera... en una crisis los bienes se encogen y las deudas
crecen... ¡Cuidado! Estimado
Doqtor Ahorro, Como
otros que le han escrito, me encuentro en un problema por haberme
sobre-extendido en mis adeudos. Sobrecargué mis tarjetas de crédito, debo mas
de 9 meses de sueldo, tengo una hipoteca que afortunadamente solo tengo que
hacer 6 pagos más y termino, adicionalmente debo 9 mensualidades del carro.
Gozo de un buen sueldo, pero ya llegó el momento en que no me alcanza. El
problema parece crecer por momentos... lo que pago de intereses en forma mensual
se ha ido al cielo; he puesto a la venta varias propiedades(un terreno, un
tiempo compartido y un automóvil) pero parece que nadie tiene dinero, Inclusive
he tratado de colocar entre amigos algunas joyas pero todo se vuelve contra mí. Ya
no se que hacer y no entiendo lo que está pasando, parece una maldición. Por
favor aconséjeme. Lic.
Marcia G. O´Dryer Estimada
Marcia, Todas
las personas que han encarado una verdadera crisis financiera se han percatado
de este efecto, efectivamente es
como una maldición, nuestros
activos parecen encogerse mientras que los adeudos empiezan a crecer de una
manera desmedida. Créanme...
¡sucede! No es raro que sin darse
cuenta, una persona caiga en lo que
llamo la trampa del sobre-endeudamiento. Esto
es cuando cada mes, el monto que le están cobrando por concepto de intereses y
pagos mínimos crece hasta que no le alcanza para cubrir todos sus otros gastos
cotidianos. Cuando
esto pasa, la persona normalmente mantiene su patrón de consumo sin alteración
y sobrecarga sus ya humeantes tarjetas de crédito a un ritmo más acelerado.
Llega el momento en que ya no puede cubrir los pagos mínimos... La
maldición inicia... los cobros o comisiones por pago tardío no se hacen
esperar y se suman a los salvajes intereses moratorios que aceptamos al firmar
el contrato de crédito (que normalmente no leemos).
Seguramente nuestro límite de crédito se excede y también nos aparecen
cargos por este concepto. No
nos debe sorprender el envió de telegramas cada vez más apremiantes y que
nuestro teléfono empiece a sonar a horas extrañas
con llamadas de cobro que nos son cargadas en cuenta con costo de cientos
de pesos (verifiquen en sus contratos de préstamo y verán que ya estuvieron de
acuerdo). Al
empezar a incumplir con los préstamos veremos que en algunos casos en lugar con
contar con el plazo amplio inicialmente pactado con nuestro acreedor,
este nos exige el pago inmediato de la cantidad total.
Esto incrementa la presión de cobros a la que estamos expuestos y
imposibilita el cumplimiento de pago. Por
otro lado, la maldición también afecta nuestros bienes.
El carro que podríamos vender sin prisas en digamos $78,000,00 no
podemos colocarlo en más de $65,000.00. Si
tratamos de vender un bien raíz de forma apresurada nos pasa lo mismo. El mundo
se da cuenta de que estamos necesitados de dinero y ve la oportunidad de
adquirir una ganga. Lo mismo sucede con nuestras inversiones. Los pagarés o certificados de depósito bancarios solamente
nos lo liquidarán al vencimiento. Podrán
cederse los derechos a un tercero si tomamos un fuerte descuento. Si tenemos que
vender en forma apresurada nuestras inversiones de tipo bursátil veremos que
también los mercados parecen actuar en nuestra contra.
Por último veremos que al tratar de vender nuestras posesiones como
relojes o joyas, solamente podremos encontrar compradores dispuestos a darnos el
precio del metal o sea una fracción de lo que cuestan en una tienda. Lamentablemente
los ejecutivos de cobranza de los acreedores no toman en cuenta que una persona
en problemas normalmente tiene varios adeudos.
Presionan (a veces de forma inaceptable) al deudor para forzar el pago
sin tomar en cuenta que su verdadera capacidad de pago no le permite
hacer frente a sus obligaciones. Solamente
se puede salir del problema abandonando algunas de las deudas, o bien
renegociando con todos los acreedores para condonar los intereses
moratorios y multas, bajar el tipo
de interés que se está pagando y alargar los plazos de todos los adeudos de
tal manera que permitan a la persona darles servicio y cumplir. En
otros países existe el “intermediario amistoso” organizaciones
profesionales que se dedican a capacitar en el manejo de sus finanzas personales
a los deudores en problemas y brindar asistencia en el proceso de renegociación
con todos los acreedores. Hay una compañía que está en el proceso de
cabildeo con los principales acreedores mexicanos para poder brindar este muy
necesario servicio a personas como tú en México.
En lo que se establecen te estoy enviando en forma gratuita como a los
lectores que así lo solicitan, el
“Constructor de Presupuestos” esto te va a ayudar a crear un flujo de
efectivo para ir pagando tus deudas. Ten
paciencia , el proceso de pago es un poco mas lento, difícil y tedioso
que el de endeudamiento. Atentamente, Doqtor Ahorrodoqtorahorro@eleconomista.com.mx
16/10/06
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